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lunes, 5 de octubre de 2015

Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad - TDAH


El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos más comunes en la niñez. Los síntomas incluyen dificultad para concentrarse y prestar atención, dificultad para controlar la conducta y actividad excesiva. Existen tres tipos de TDAH; hiperactivo-impulsivo, falta de atención y la combinación de ambos.





Síntomas de hiperactividad en niños:

- Son inquietos y movedizos
-Hablan sin parar
-Van de un lado a otro, tocando y jugando con todo lo que está a su alcance
-No logran sentarse y estar quietos durante las comidas
-Están en constante movimiento




Síntomas de impulsividad en niños:

-Son muy impacientes
-Hacen comentarios inapropiados
-Tienen dificultad para esperar su turno en los juegos
-Interrumpen con frecuencia conversaciones





Síntomas de falta de atención en niños:

-Se distraen fácilmente
-Tienen dificultad para concentrarse en una sola cosa
- Se aburren con facilidad
- Tienen problemas para completar o entregar tareas
- Parecen no escuchar cuando se les habla
- Tienen una desmedida imaginación
- Tienen dificultad para seguir instrucciones y procesar información 





Todos los niños no son iguales, maduran a ritmo diferente y tienen personalidades, temperamentos y niveles de energía diferentes. La mayoría se distrae, actúa impulsivamente y se esfuerza para concentrarse en un momento u otro. A veces, estos factores normales pueden confundirse con el TDAH. Los síntomas del TDAH generalmente aparecen a una temprana edad, generalmente entre los 3 y 6 años, y dado que los síntomas varían de una persona a otra, el trastorno puede ser difícil de diagnosticar. 





No existe ninguna prueba que permita determinar la presencia del TDAH, su diagnóstico implica una evaluación completa del niño y en ello se involucran varios especialistas como son el psicólogo, neurólogo, pediatra con ayuda de los padres y maestros.




En la mayoría de los casos, el mejor tratamiento para niños pequeños, entre 3 a 5 años, con TDAH, se recomienda terapia conductual como la primera línea de tratamiento. En casos severos se recomienda la medicación. La mejor terapia para los niños con TDAH es el amor, paciencia y comprensión de sus padres.



viernes, 3 de julio de 2015

Obesidad Infantil


La obesidad se caracteriza por la acumulación de grasa en el cuerpo. No es igual que el sobrepeso que es un aumento indebido de peso. El pediatra debe examinar a los niños para que te indique si el peso y estatura son normales y están dentro de lo que se considera saludable. 




Una alimentación saludable consiste en acostumbrar a toda la familia en comer frutas y verduras, en evitar las gaseosas y comidas altas en calorías. Asegúrate que se cumplan las tres comidas del día: desayuno, almuerzo y cena. La tasa de obesidad infantil está en aumento y los padres deben educar a sus niños en hábitos y conductas de alimentación.




Es importante la actividad física que cada vez es menor por la tecnología a la que tienen acceso nuestros niños. Es una buena idea reducir el tiempo que pasan delante de la televisión y los video juegos, tablet y otros dispositivos electrónicos que los mantiene inactivos y sedentarios. Lo óptimo sería aproximadamente una hora diaria de actividad física.




Fomenta el sueño, los niños deben dormir al menos nueve horas al día. Los que duermen menos son más propensos a tener sobrepeso o a ser obesos. Deben acostumbrarse a tener un horario para ir a la cama y dormir lo suficiente para poder rendir en la escuela. Además, durante el sueño se activa la hormona del crecimiento.




lunes, 10 de febrero de 2014

La tartamudez - Disfluencia habitual en los niños...

Entre los tres y seis años muchos niños experimentan episodios de tartamudez o trabas en el habla, ya que muchas veces piensan más rápido de lo que hablan o porque existen algunas situaciones que los alteran de manera emocional.....decidí hacer esta entrada porque es muy común y nosotros los papás nos preocupamos cuando nuestros niños hablan muy bien y de un día para otro aparecen estos trastornos.

Es por ello que he encontrado un artículo donde se explica muy bien este tema, lo cual hará que estemos más tranquilos o que podamos tomar alguna acción en caso sea necesario.




La tartamudez (fuente: webconsultas.com)

La tartamudez es la disfluencia más habitual; un trastorno del habla que consiste en una alteración del ritmo y la fluidez verbal, que se caracteriza por repeticiones indeseadas de sílabas, palabras o frases, acompañadas de interrupciones espasmódicas de la conversación, que producen angustia y son difíciles de controlar.

El origen de la tartamudez está en la falta de coordinación de los movimientos periféricos del habla, pero no se conoce su causa. Esta afección, al igual que el resto de las alteraciones del habla, tiene una mayor incidencia en los varones (cuatro veces más que en las mujeres), y se manifiesta normalmente entre los tres y los seis años. Cuando se inicia en la edad adulta suele estar relacionada con un acontecimiento traumático o una lesión en el sistema nervioso.

Los especialistas consideran que la tartamudez se debe a un conjunto de causas que interactúan entre ellas como factores genéticos, orgánicos, psicógenos, la zurdera corregida, trastornos emocionales...

Disfluencia normal

Es la que se produce cuando el niño está aprendiendo a hablar. En esta etapa es habitual que repitan sonidos, sílabas y palabras, especialmente en el inicio de las oraciones. El niño tiene muchas ganas de comunicarse, pero su pensamiento es mayor que su fluidez verbal y cuando no recuerdan el nombre de un objeto, por ejemplo, pueden repetir sílabas o una palabra hasta que consiguen encontrar el término adecuado (“Qui-qui-qui-quiero el coche”).

La disfluencia normal es más frecuente cuando el niño está emocionalmente alterado (muy contento o enfadado), cuando está cansado, o si le presionan para que hable. También puede desaparecer y reaparecer semanas o meses después. En el caso de disfluencia normal, además, los niños no suelen reparar en sus errores, o no les dan importancia, por lo que no se sienten frustrados ni avergonzados.

Tartamudez leve y grave

A diferencia de la disfluencia normal, que aparece y desaparece, la tartamudez leve sigue un patrón más regular. Puede que solo se presente en determinadas situaciones, pero probablemente se repetirá siempre que surjan esas mismas situaciones, y el niño suele avergonzarse y sentirse frustrado cuando le ocurre.

En los casos de tartamudez grave la disfluencia del lenguaje se produce muy a menudo, y el niño se muestra tenso y, en ocasiones, evita hablar por miedo al ridículo. Es más frecuente entre los niños mayores, pero puede aparecer en cualquier momento entre los dos y los siete años, tras un periodo de tartamudez leve, o de repente, sin que existan antecedentes.

Tipos de tartamudez y síntomas

La tartamudez puede ser clónica, tónica, o mixta. La tartamudez clónica, que es la más conocida (se ha utilizado mucho para conseguir efectos cómicos en el cine o en el teatro), consiste en la repetición involuntaria de sílabas o palabras. En la tartamudez tónica se producen espasmos que detienen o interrumpen la conversación, y puede deberse a una inmovilidad muscular fonatoria que bloquea totalmente la emisión de sonidos, por lo que frecuentemente se asocia con movimientos de cabeza, pies o manos del afectado. La tartamudez mixta es la más frecuente y combina los síntomas de ambas.

Los signos que pueden alertar a los padres de la existencia de un problema de tartamudez que debe valorar un especialista son:

-El niño repite sonidos, palabras o frases después de cumplir los cuatro años.
-Gesticula mucho al hablar (parpadeo, muecas).
-Sacude la cabeza cuando habla.
-Siente vergüenza al hablar e, incluso, intenta evitarlo.
-Le cuesta comunicarse y se siente frustrado por ello.

Tratamiento de la tartamudez

La tartamudez es un trastorno del habla muy relacionado con el entorno de la persona afectada. De momento no existe ningún tratamiento capaz de eliminar el problema, y la terapia debe ir orientada a mejorar la calidad de vida del paciente. Aunque es importante recordar que detectarlo a tiempo ayuda mucho a corregir el problema.

Respecto a los padres o maestros, es conveniente remodelar el ambiente en el que se desenvuelve el niño para disminuir los episodios de tartamudez en la medida de lo posible, y que el menor se sienta relajado y cómodo para expresarse, sin miedo a hacer el ridículo o ser evaluado y criticado.

No conviene corregirle si se traba, ni meterle prisa, hay que dejarle hablar con tranquilidad, y centrándose en el contenido de lo que dice y no en la forma en la que lo dice.

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